El estadio más grande de Sudamérica volvió a lucir un marco espectacular en la victoria ante Sarmiento. Con más de 84.000 almas alentando sin parar, el equipo del Chacho Coudet sintió el apoyo de una hinchada que no sabe de descansos. En riverplate-info.com.ar te contamos cómo se vivió la fiesta en las tribunas. No importa el día ni el horario: el hincha de River no falla. Ayer por la tarde-noche, el Estadio Monumental fue una verdadera fiesta desde mucho antes del pitazo inicial. El recibimiento al equipo fue ensordecedor, con banderas, cánticos y el calor que solo la gente del Más Grande puede transmitir. Un aliento que no cesó durante los 90 minutos A diferencia de otros estadios donde el silencio aparece cuando el gol no llega rápido, en Núñez el apoyo fue constante. Cuando el partido estaba trabado y Sarmiento intentaba cerrar los caminos, el grito de las cuatro tribunas bajó con fuerza para empujar al equipo hacia el arco rival. Ese 2-0 final fue, en gran parte, gracias a la energía que bajó desde las gradas. 84.464 razones para estar orgullosos El número oficial de espectadores volvió a rozar el lleno total, confirmando que River tiene la convocatoria más alta del continente. Fue emocionante ver a familias enteras, chicos con sus camisetas nuevas y el apoyo especial a la iniciativa de los dorsales inclusivos, demostrando que el Monumental es un lugar de pertenencia y valores. Opinión: El Monumental gana partidos Ayer quedó demostrado una vez más: jugar en esta cancha intimida a cualquiera. El apoyo incondicional de los hinchas es el «jugador número 12» que este equipo del Chacho Coudet necesita para pelear el campeonato. Fue una noche redonda: fútbol, goles y una fiesta inolvidable en el cemento. ¿Estuviste ayer en la cancha? ¡Contanos en los comentarios qué fue lo que más te emocionó del recibimiento! foto: Riverplate (whatsapp) Navegación de entradas 🔟 El Uno por Uno: Los puntajes de River en el triunfo 2-0 ante Sarmiento con un Aníbal Moreno imperial ⚪ ¿Cuándo vuelve a jugar River? El próximo desafío y el «Efecto Coudet» que ilusiona a los hinchas