Justo cuando los ojos del país estaban puestos en el debut de la Selección Argentina en el Mundial, en el Monumental se cocinaba una noticia que cayó como un baldazo de agua fría y caliente a la vez. No es un secreto para nadie que este mercado de pases iba a ser movido, pero lo que terminó de confirmarse este miércoles superó cualquier expectativa. Mientras la pelota empezaba a rodar en la máxima cita, Eduardo ‘Chacho’ Coudet y Pablo Longoria, el hombre fuerte en la confección del plantel, le bajaban la persiana a un primer capítulo de la limpieza con una lista de 11 nombres que no se subirán al avión rumbo a Alicante, España, para la pretemporada.

La decisión, comunicada oficialmente por el club, marca un antes y un después en el ciclo del entrenador que asumió en 2025 para reemplazar el segundo ciclo de Marcelo Gallardo. Se sabía que Longoria estaba trabajando personalmente para buscarles salida a varios futbolistas que, por distintos motivos, no habían estado a la altura de las exigencias de un club de la grandeza de River. Lo que sorprendió fue la contundencia: no son juveniles a préstamo ni apuestas a futuro, son nombres pesados, con historia y, en varios casos, con una inversión económica enorme detrás. La lista negra se hizo pública justo antes de que el plantel se reencuentre en River Camp para volver a los entrenamientos, un mensaje claro de que el nuevo River no espera a nadie.

Entre los nombres que aparecen en esa nómina, hay dos que duelen particularmente en el bolsillo y en la memoria del hincha. Maximiliano Salas y Kevin Castaño figuran entre las compras más caras en la historia del Millonario. Llegaron con un cartel enorme y la ilusión de romperla, pero sus ciclos nunca terminaron de despegar. Verlos en esta lista es un golpe a la gestión de los últimos mercados de pases, pero también una muestra de la autocrítica y la decisión de no estancarse en el error. No es común en el fútbol argentino que un club ponga en la vidriera a semejantes apuestas sin darles una nueva oportunidad, y eso habla de una planificación que prefiere cortar a tiempo antes que insistir sin resultados.

Pero la lista va mucho más allá de lo económico. La inclusión de Germán Pezzella, uno de los referentes del plantel y campeón del mundo con la Selección Argentina, es el dato que más ruido genera en el Mundo River. Surgido de las inferiores del club, con un debut en 2012 que marcó el inicio de una carrera llena de títulos, su regreso en 2024 había ilusionado a todos. Su liderazgo y su calidad nunca estuvieron en duda, pero el fútbol es presente y Coudet, fiel a su estilo, tomó una decisión que prioriza el rendimiento por sobre los apellidos. Algo similar ocurre con Paulo Díaz, el chileno de ciclos cumplidos que supo ser un bastión en la defensa durante varios torneos, pero cuyo nivel en el último tiempo abrió el debate sobre su continuidad. La salida de ambos marca el fin de una era en la zaga central millonaria.

A esta depuración de nombres rutilantes se suma un detalle que pocos esperaban y que completa un combo explosivo. Según pudo confirmarse, en River estaría tomada la decisión de rescindir los préstamos de Kendry Páez y Matías Viña, aunque desde los entornos de ambos jugadores afirman no haber recibido tal comunicación oficial. La situación del ecuatoriano es particularmente llamativa porque llegó como una de las grandes promesas del continente, pero nunca logró ganarse un lugar en la consideración del cuerpo técnico. En el caso del lateral uruguayo, su paso por el club estuvo marcado por la irregularidad. Además, hay otros casos como el de Alex Woiski, aquella apuesta de 2025 que ni siquiera llegó a debutar en Primera, y las situaciones de Galarza Fonda y Andrés Herrera, quienes deben regresar de sus respectivos préstamos y serán negociados. El paraguayo, de hecho, se encuentra disputando el Mundial en este momento, pero su club, Atlanta United, no ejecutó la opción de compra, por lo que su futuro es una incógnita.

Esta movida de Coudet y Longoria no puede leerse de forma aislada. Es la continuación de una política que busca devolverle al plantel la competitividad interna que siempre caracterizó a los equipos de River. El club más formador del fútbol argentino, orgulloso de haber parido talentos como Enzo Fernández, Julián Álvarez o Exequiel Palacios, entre tantos otros, necesita tener un ecosistema donde los que llegan de afuera rindan a la altura de los que suben de abajo. La presencia de joyas como Agustín Ruberto o Ian Subiabre en el plantel actual obliga a que cada lugar en el vestuario se defienda con fútbol y no con pergaminos. El ‘Chacho’ lo sabe y por eso, con el respaldo de la dirigencia encabezada por el presidente Di Carlo, no tiembla el pulso a la hora de tomar estas decisiones. La reacción de los hinchas en las redes sociales fue un termómetro perfecto: hay una mezcla de sorpresa, dolor por algunos ídolos y, sobre todo, una enorme expectativa por lo que viene. Porque si algo tiene claro el millonario es que River está siempre por encima de cualquier nombre.

La pretemporada en Alicante arranca con un mensaje potentísimo. Los que están, están porque el DT los eligió y confía en ellos. Los que no, saben que su etapa en el Más Grande, salvo una negociación de último momento, está terminada. No hay grises. Es una jugada arriesgada, sí, pero que en el fondo representa lo que siempre pregonó este club: la exigencia como bandera. Ahora, la pelota la tienen los que se quedan, los que tendrán la responsabilidad de demostrar que esta cirugía mayor era necesaria para devolver a River a lo más alto.

Fuente: https://lapaginamillonaria.com/mercado-de-pases/river-confirmo-los-11-jugadores-borrados-por-coudet-paulo-diaz-pezzella-y-varios-mas