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Mercado de Pases10 de junio de 2026

River: la historia de resiliencia de Arambarri tras sus lesiones

Mauro Arambarri reveló el calvario que vivió por lesiones antes de convertirse en refuerzo de River. El volante uruguayo contó cómo superó una grave dolencia que lo marginó del Mundial de Qatar 2022.

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Claudio HCronista de River
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River: la historia de resiliencia de Arambarri tras sus lesiones

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La resiliencia tiene un nuevo nombre en el mundo River y es el de Mauro Arambarri. El flamante refuerzo del Millonario, que se prepara para sumarse al equipo de Eduardo ‘Chacho’ Coudet en este 2026, abrió su corazón y relató el verdadero calvario que vivió durante dos temporadas, cuando una grave lesión en el tobillo no solo lo dejó afuera del Mundial de Qatar 2022, sino que lo hizo dudar de si podría volver a jugar al fútbol profesionalmente. Una historia de superación que pinta de cuerpo entero al volante uruguayo que hoy se ilusiona con defender la banda roja.

La llegada de Arambarri a River generó una enorme expectativa en el mundo millonario. No es para menos: el charrúa de 30 años llega al club de Núñez tras convertirse en el futbolista con más partidos disputados en la historia del Getafe, un dato que habla de su jerarquía y regularidad en una de las ligas más competitivas del planeta. Sin embargo, pocos conocían la profundidad de su lucha personal. En una charla íntima para el podcast Offsiders en noviembre de 2024, el mediocampista confesó: «Estuve jodido, jodido de verdad. Pensaba si iba a poder volver a correr como a mí me gusta y no me veía. No me veía ni siquiera con la confianza de darlo todo y volver a estar bien».

El 1° de octubre de 2022, la carrera de Arambarri quedó en pausa. Durante un partido del Getafe ante Valladolid, el uruguayo sufrió un esguince en el tobillo derecho que resultó ser mucho más grave de lo esperado. Los estudios posteriores revelaron una rotura en la sindesmosis y un cartílago dañado que une la tibia y el peroné. La cirugía fue inevitable y, con ella, la confirmación de que se perdería la Copa del Mundo. El golpe fue durísimo, pero lo peor estaba por venir. Las secuelas de aquella lesión se extendieron durante dos temporadas en las que apenas pudo sumar 537 minutos en nueve partidos, un registro que lo empujó a un pozo anímico del que parecía difícil salir.

La resiliencia, esa capacidad de adaptación frente a un agente perturbador que define la Real Academia Española, se convirtió en su bandera. El volante central reconstruyó su físico y su mente lejos de los flashes, trabajando en silencio para volver a ser aquel jugador que se destacaba por su despliegue y quite. En el Monumental, bajo la atenta mirada de Coudet y de un plantel que mezcla jerarquía y juventud, Arambarri encontrará un ecosistema ideal para desplegar su mejor versión. Compartirá mediocampo con figuras como Juan Fernando Quintero, Maximiliano Meza o el juvenil ecuatoriano Kendry Páez, en un equipo que busca ser protagonista en la Liga Profesional 2026 y en la siempre exigente Copa Libertadores.

River, fiel a su historia de apostar por jugadores de carácter forjados en la adversidad, suma a un futbolista que ya sabe lo que es levantarse de las cenizas. No es casualidad que el club de Núñez haya puesto sus ojos en un volante con ese perfil: el Más Grande siempre se nutrió de guerreros que dejaron todo por la camiseta, desde los históricos como Leonardo Astrada o Matías Almeyda hasta los más recientes como Enzo Pérez. Arambarri llega para inscribir su nombre en esa estirpe de luchadores, con la misión de aportar equilibrio y quite en la mitad de la cancha, una zona donde Coudet busca solidez para potenciar a sus creativos y delanteros como Sebastián Driussi y Facundo Colidio.

El presente de River invita a soñar. Con un plantel que combina la experiencia de campeones del mundo como Germán Pezzella y Gonzalo Montiel, la magia de Quintero y la explosión de jóvenes joyas surgidas de las inferiores como Agustín Ruberto e Ian Subiabre, la llegada de Arambarri suma un condimento extra: el hambre de quien estuvo al borde del abismo y logró regresar. El uruguayo no solo aportará pierna fuerte y quite, sino también un mensaje implícito para los más pibes del plantel: las caídas son parte del camino, pero levantarse es una decisión. En un fútbol argentino cada vez más competitivo, tener jugadores con ese temple marca la diferencia.

La hinchada millonaria, la más exigente del mundo, ya empieza a palpitar lo que será el debut de este guerrero uruguayo con la banda roja. Arambarri no llega a River para ser uno más: llega para demostrar que la resiliencia no es solo una palabra de diccionario, sino un estilo de vida. Y en Núñez, donde se respira historia y grandeza, los guerreros siempre tienen un lugar asegurado. El Monumental espera rugir con cada quite, cada quite y cada entrega de este volante que, después de tocar fondo, está listo para tocar el cielo con las manos.

Fuente: https://www.ole.com.ar/river-plate/river-arambarri-lesiones-resiliencia-getafe_0_YPkMXrqNYe.html

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