Se viene una revolución en el Monumental. Stefano Di Carlo, presidente de River Plate, soltó una bomba que sacude los pasillos del club y enciende las alertas en el vestuario. Sin medias tintas, el mandamás millonario confirmó que se avecina una depuración a fondo del plantel profesional, con alrededor de 15 futbolistas que deberán buscarse nuevos horizontes en el próximo mercado de pases. Una decisión drástica que marca un quiebre en la política deportiva de la institución.
La noticia, que empezó a tomar forma hace algunos días con el preaviso a jugadores como Giuliano Galoppo y Maximiliano Salas, ahora tiene un marco formal tras la última reunión de comisión directiva. Allí, Di Carlo fue contundente sobre el camino a seguir junto al director deportivo Pablo Longoria, un hombre de su máxima confianza. El objetivo es claro: reducir el plantel para darle mayor jerarquía y eficiencia a un equipo que, en palabras del propio presidente, «no va a existir como tal» después de esta ventana de transferencias.
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El plan, según detalló el propio Di Carlo, se ejecutará en dos etapas bien diferenciadas, aprovechando un receso de temporada inusualmente largo por la disputa del Mundial 2026. La primera fase será de prioridades extremas, pensando en la exigente pretemporada que el equipo de Eduardo ‘Chacho’ Coudet realizará en España. La segunda etapa se dará después de esa gira europea. La idea de preanunciar las salidas, algo inédito en la gestión reciente del club, busca acelerar los procesos y evitar dilaciones. «Es hacer algo distinto a lo que se venía haciendo, cuando respetábamos los tiempos de contratos», expresó el presidente, dejando en claro que la paciencia tiene un límite.
Esta reestructuración no es un capricho dirigencial, sino una respuesta a un diagnóstico profundo. Con un plantel numeroso y contratos que en algunos casos no reflejaban el rendimiento esperado, la dirigencia entendió que era el momento de pasar la escoba. La política de inferiores, un orgullo histórico de River que es el club más formador del fútbol argentino, vuelve a tomar protagonismo en este contexto. La apuesta por reducir el plantel abre inevitablemente las puertas a joyas que piden pista, como los casos de Agustín Ruberto e Ian Subiabre, delanteros surgidos de la cantera millonaria que ya demostraron su valía en el semillero de la Selección Argentina. La vuelta de campeones del mundo formados en casa, como Germán Pezzella, Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel, también sostiene la base de un proyecto que no renuncia a su identidad.
Sin embargo, la decisión también contempla los grises. Di Carlo no esquivó la pregunta sobre aquellos jugadores que, a pesar de ser notificados, se resistan a arreglar la finalización de sus contratos. Aunque no dio nombres concretos más allá de los ya filtrados, su mensaje fue una advertencia: el club avanzará con su plan, y quedarse no garantiza tener lugar en la consideración del cuerpo técnico. Es un mensaje de autoridad que busca evitar los «borrados» crónicos que en otros mercados de pases terminaron siendo una carga económica y futbolística para la institución. La llegada de refuerzos de jerarquía en el último año, como Sebastián Driussi, Kevin Castaño o el regreso de Juan Fernando Quintero, elevó la vara competitiva y dejó a varios futbolistas en una posición incómoda.
El contexto es ideal para una renovación de este calibre. Con el mercado de pases de mitad de año como telón de fondo y la Copa Libertadores 2026 en pleno desarrollo, el Chacho Coudet tendrá la oportunidad de moldear un equipo más compacto, sin excedentes y con competencia real en cada puesto. La experiencia de Armani, la solidez de Paulo Díaz, el talento de Quintero y la explosión de los jóvenes valores locales e internacionales como Kendry Páez conforman una columna vertebral de primer nivel. La limpia promete ser quirúrgica, buscando que cada apellido en la lista de convocados tenga un rol claro y una jerarquía acorde al escudo más pesado del continente.
Es un momento bisagra. La dirigencia tomó una decisión de riesgo controlado, consciente de que la exigencia de la hinchada millonaria no tolera proyectos tibios. La depuración masiva es una declaración de principios: River va en serio por todo, y para eso necesita un plantel donde nadie esté de más. El mercado de pases será un termómetro ineludible para medir la ambición de un club que, fiel a su historia, no se conforma con ser protagonista. Quiere ser, una vez más, el dueño de la escena.
Fuente: https://lapaginamillonaria.com/mercado-de-pases/stefano-di-carlo-sin-pelos-en-la-lengua-hablo-de-los-borrados-de-river-y-aviso-que-pasara-con-los-que-no-se-quieran-ir
