Se terminó la especulación y llegó el momento de la verdad. Mientras los flashes del mundo entero apuntaban al debut de la Selección Argentina en el Mundial, en el predio de River Camp se cocinaba una noticia que remece los cimientos del plantel. No es una depuración menor ni un ajuste de rutina: Eduardo Coudet, con el aval de la dirigencia, bajó el pulgar y confirmó la lista de once futbolistas que no serán tenidos en cuenta para el exigente semestre que se avecina. La decisión, comunicada de manera oficial por el club, marca un quiebre profundo en el ciclo del «Chacho» y deja al descubierto una cirugía mayor en el vestuario del Más Grande.
El contexto es clave para entender la magnitud de la medida. Pablo Longoria, el nuevo hombre fuerte en la secretaría técnica, se había puesto como prioridad la reestructuración de un plantel que, más allá de los resultados, no terminaba de encontrar un funcionamiento acorde a la jerarquía de River. La pretemporada en Alicante, España, se presenta como el punto de partida ideal para la nueva idea del entrenador, y para eso, era indispensable hacer una limpieza profunda. La lista de borrados, que se conoció justo antes de que el plantel vuelva a los entrenamientos este miércoles, incluye nombres que hasta hace poco eran sinónimo de proyecto e inversión fuerte, lo que habla de una autocrítica institucional sin atenuantes.
Entre los once nombres, hay dos que golpean con una fuerza particular por lo que representaron en su momento. Maximiliano Salas y Kevin Castaño, dos de las compras más caras en la historia del club, no lograron sostener el rendimiento esperado y hoy quedan oficialmente fuera de la consideración del cuerpo técnico. Su salida del mapa genera un impacto lógico en el hincha, que ve cómo dos apuestas millonarias no llegaron a buen puerto. Pero la lista no se detiene ahí y también sacude los cimientos emocionales: Germán Pezzella, defensor campeón del mundo con Argentina y formado en la cantera riverplatense, aparece entre los desafectados. Su ciclo, que incluyó un regreso celebrado en 2024, parece haber llegado a su fin de manera anticipada, marcando el cierre de una etapa para un referente que supo vestir la banda con orgullo.
La decisión también alcanza a jugadores con largos recorridos en el club, cuyo ciclo se considera cumplido. Paulo Díaz, el defensor chileno que fue un pilar en la última línea durante varias temporadas y artífice de momentos inolvidables, tampoco entrará en los planes de Coudet para esta nueva temporada. Es una baja que se suma a la de otros nombres con menos rodaje pero que también fueron notificados, como el caso de Alex Woiski, una apuesta llegada en 2025 que se va sin haber podido debutar oficialmente en Primera. La frialdad de la lista contrasta con el peso simbólico de los apellidos, y deja en claro que en el fútbol moderno del Millonario, los pergaminos del pasado no aseguran el futuro.
Pero el cimbronazo no termina en los once comunicados oficialmente. En paralelo, trascendió que en River ya estaría tomada la decisión de rescindir los préstamos de dos jugadores que tampoco lograron afianzarse: Kendry Páez y Matías Viña. La situación es llamativa, porque desde los entornos de ambos futbolistas aseguran no haber recibido una comunicación formal al respecto, lo que agrega un manto de incertidumbre a la resolución final de sus contratos. Esta indefinición, en medio de un mercado de pases vertiginoso, mantiene en vilo a una parte de la hinchada que se ilusionaba con el potencial de la joven promesa ecuatoriana y con la experiencia del lateral uruguayo. La política de depuración, férrea y sin grises, parece no admitir marcha atrás.
Para completar el panorama de movimientos, hay otros nombres cuyo futuro se definirá lejos del Monumental. Tal como se venía manejando, tanto Galarza Fonda como Andrés Herrera, quienes deben retornar de sus respectivos préstamos, serán negociados sin pasar por la consideración del DT. El caso del paraguayo es particular, ya que se encuentra disputando el Mundial y su club, Atlanta United, no ejecutó la opción de compra. Esta danza de nombres y salidas configura una pretemporada que será recordada como un punto de inflexión. River se desprende de apellidos rutilantes para dar paso a un nuevo ideario futbolístico, con el «Chacho» Coudet como abanderado de un proyecto que no tiembla a la hora de tomar decisiones drásticas.
Como medio partidario, interpretamos este sacudón con la pasión de quien quiere lo mejor para La Banda, pero también con el respeto que merece cada jugador que vistió nuestra camiseta. Duele ver partir a referentes como Pezzella o a un soldado como Paulo Díaz, pero el hincha de River sabe que el club está por encima de cualquier nombre propio. La ilusión ahora se deposita en la capacidad de Coudet y Longoria para reconstruir un plantel competitivo, que honre la grandeza de nuestra historia y que, sobre todo, nos devuelva la mística copera que tantas alegrías nos dio. El Monumental se prepara para una nueva era, y como siempre, estará listo para alentar a los que se quedan y a los que vendrán, con la misma exigencia y el mismo amor de siempre.
Fuente: https://lapaginamillonaria.com/mercado-de-pases/river-confirmo-los-11-jugadores-borrados-por-coudet-paulo-diaz-pezzella-y-varios-mas
