En el fútbol, a veces los ciclos se cierran de la manera menos esperada. Y en River, un club que se caracteriza por abrazar a sus hijos pródigos, la noticia golpea con una mezcla de sorpresa y comprensión: Eduardo Coudet declaró prescindible a Germán Pezzella, el defensor campeón del mundo en Qatar 2022.
Mientras la atención del planeta fútbol empieza a enfocarse en la cita máxima, en River el principal objetivo pasa por otro lado: aprovechar estas semanas para reorganizar el plantel, definir movimientos en el mercado de pases y potenciar un equipo que buscará volver a ser protagonista durante el segundo semestre. En ese proceso de reestructuración, la decisión del Chacho es un mensaje contundente: nadie tiene el puesto asegurado por historia, y el presente manda.
¿Cuanto vale tu sitio para Google?
Velocidad, SEO, seguridad, legibilidad… Todo suma o resta puntos. Conoce tu puntaje real con un analisis gratuito de 30 segundos.
La segunda etapa de Pezzella en Núñez, iniciada con tanta ilusión el 5 de noviembre de 2024, se topó con un obstáculo que condicionó todo: la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda sufrida en agosto de 2025. Aquella lesión, de las más temidas por cualquier futbolista, lo obligó a atravesar una extensa y solitaria recuperación. Cuando finalmente volvió a sumar minutos durante el último Torneo Apertura, el defensor de 34 años nunca logró recuperar el protagonismo que había imaginado cuando regresó al club que lo formó. Con la llegada de Coudet al banco, la situación tampoco mejoró. El entrenador le dio participación de manera esporádica y Pezzella apenas sumó minutos en ocho encuentros.
Para dimensionar lo que significa esta noticia, hay que entender el peso simbólico de Pezzella en River. Formado en las inferiores del club, debutó en 2012 y fue parte de una camada de defensores que honró la tradición millonaria de sacar centrales de jerarquía. Su regreso en 2024, después de una carrera consolidada en Europa y con la medalla de campeón del mundo colgada al pecho, se vivió como la vuelta de un emblema. Pero el fútbol no se detiene, y el Monumental, con sus más de 84.000 almas, exige un nivel que las lesiones a veces no permiten alcanzar.
La decisión de Coudet, aunque dolorosa para el sentimentalismo del hincha, se enmarca en una lógica deportiva implacable. El River de 2026 tiene una zaga central con nombres de peso como Paulo Díaz, Lucas Martínez Quarta y el propio Pezzella, además de jóvenes que piden pista como Tobías Palacio. Con un calendario exigente que incluye la Liga Profesional y la Copa Libertadores, el entrenador necesita jugadores en su plenitud física. Y en ese contexto, la recuperación de Pezzella no le ha permitido, hasta ahora, mostrar la versión que todos esperaban.
Es imposible no trazar un paralelismo con otros regresos que tuvo River en los últimos años. Martínez Quarta y Gonzalo Montiel, también campeones del mundo y formados en casa, volvieron en 2025 y se afianzaron como pilares. El caso de Pezzella demuestra que, más allá de los pergaminos, lo que define la continuidad en un club de la exigencia de River es el rendimiento actual. No se trata de ingratitud, sino de la cruda realidad de un equipo que aspira a ganarlo todo.
La hinchada millonaria, que siempre tuvo un vínculo especial con los jugadores surgidos de la pensión de Agronomía, seguramente recibirá esta noticia con una mezcla de tristeza y agradecimiento. Porque Pezzella ya es parte de la historia grande de River, más allá de cómo termine este segundo ciclo. Resta saber si el defensor buscará una salida para sumar minutos en otro club o si peleará desde atrás por un lugar en la consideración del Chacho. Lo concreto es que, en el fútbol moderno, ni siquiera una estrella de campeón del mundo te asegura un lugar en el once inicial.
Fuente: https://www.ole.com.ar/river-plate/river-plate-german-pezzella_0_UDnGFNL4LC.html
