En una noche de contraste, River Plate rescató un empate agónico 1-1 frente a Red Bull Bragantino en el Estadio Monumental, por la quinta fecha de la Copa Sudamericana 2026. El gol del triunfo parcial de los brasileños llegó tras una jugada que expuso dudas en la defensa millonaria, pero la reacción final del equipo de Eduardo Coudet, con un tanto en el último minuto, dejó sabor a poco pero también un punto que mantiene vivas las esperanzas de clasificación.
El conjunto dirigido por el Chacho Coudet presentó un equipo alternativo, mezclando experiencia con juventud, en un contexto donde las lesiones y la acumulación de partidos exigen rotaciones. Sin embargo, el rendimiento colectivo no fue el esperado durante gran parte del encuentro. La falta de fluidez en la circulación y las imprecisiones en la última zona marcaron el ritmo de un equipo que no logró encontrar su mejor versión.
El primer tiempo fue para el olvido para los locales. Bragantino, ordenado y rápido en las transiciones, aprovechó una de las pocas dudas defensivas de River para abrir el marcador. Franco Armani (6), el capitán, tuvo una actuación de altibajos: si bien en la jugada del gol caminó mal el área y no respondió de buena manera instantes antes del 0-1, en el complemento apareció con dos voladas clave que evitaron una derrota mayor. Su experiencia, una vez más, fue vital para mantener al equipo en partido.
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En la defensa, las críticas se centraron en los centrales. Germán Pezzella (4) no estuvo en su mejor nivel. El defensor campeón del mundo, que retornó a River en 2024 para ser un pilar, mostró inseguridades: no arriesgó en la salida, todas sus entregas fueron laterales, y cuando lo apuraron quedó en evidencia con un pésimo cálculo al intentar anticipar a Pitta en el segundo tiempo. Paulo Díaz (4), su compañero de zaga, tampoco estuvo fino: desatento en la marca a Alex Vinicius en la jugada del gol, no logró imponer su jerarquía habitual.
El lateral derecho fue ocupado por Ulises Giménez (5), un juvenil formado en las inferiores de River que, pese a su entrega, dejó en claro que no es su posición natural. Le costó la marca a sus espaldas y los desbordes en velocidad de Herrera. Bajo presión también titubeó y perdió muchos balones. Cuando se proyectó en ataque, fue bastante forzado y sin resoluciones positivas, en medio de un equipo alternativo que en general no conectó ni se sintió en sintonía. Es un claro ejemplo de cómo las inferiores de River, orgullo histórico del club, siguen dando frutos, aunque a veces los jóvenes necesiten rodaje y adaptación.
El mediocampo, con figuras como Juan Fernando Quintero y Aníbal Moreno, intentó generar juego, pero la falta de precisión en los últimos metros y la presión rival complicaron la tarea. Recién en los minutos finales, con el ingreso de Facundo Colidio y Maximiliano Salas, el equipo encontró mayor profundidad. Fue en el último suspiro, cuando todo parecía perdido, que Lautaro Pereyra apareció para empujar la pelota al fondo de la red y desatar el festejo en el Monumental.
Este empate, más allá de las críticas individuales, deja una enseñanza: River, incluso en sus peores noches, tiene la capacidad de reaccionar y no rendirse. El Chacho Coudet, que asumió en 2025 para reemplazar a Marcelo Gallardo en su segundo ciclo, busca consolidar una identidad de juego que combine la solidez defensiva con la explosión ofensiva. Aún hay trabajo por delante, pero el espíritu de lucha está intacto.
Fuente: https://lapaginamillonaria.com/copa-sudamericana/los-puntajes-de-river-vs-bragantino-por-copa-sudamericana-uno-por-uno-2
