Hay heridas que ni el éxito europeo puede cicatrizar del todo. Joaquín Panichelli, el delantero cordobés que la rompe en el fútbol francés, confesó que todavía le duele no haber cumplido el sueño de debutar en la Primera de River Plate.
En una entrevista reciente, el atacante de 23 años que brilla en el Racing de Estrasburgo abrió su corazón y habló de la cuenta pendiente que tiene con el Más Grande. Una espina que, a pesar de su presente goleador y su proyección en la Selección Argentina, sigue clavada en lo más profundo de su alma millonaria. «Me faltó debutar en la Primera de River, me quedó esa espinita», soltó con honestidad el zurdo de 1,90 metro.
Panichelli se formó en las inferiores del club, una cantera que históricamente nutre al fútbol mundial con talentos de élite. River Plate es orgullosamente el club más formador del fútbol argentino, y nombres como los de Julián Álvarez, Enzo Fernández, Javier Saviola, Pablo Aimar o Ariel Ortega son prueba irrefutable de esa política que enorgullece al mundo River. El cordobés parecía destinado a sumarse a esa gloriosa lista, sobre todo luego de su explosión en la Reserva durante 2022, donde anotó cinco goles y dio una asistencia en 13 partidos. Su rendimiento, su potencia física y su olfato goleador llamaron la atención de un hombre que sabe de detectar talento: Marcelo Gallardo.
El Muñeco, en su primer y más glorioso ciclo como director técnico, no dudó en llevarlo al banco de suplentes en dos ocasiones. La ilusión de debutar se palpó en el aire: primero ante Patronato por la Copa Argentina y luego frente a Talleres por la Liga Profesional. «Me acuerdo bien, poder vivir la concentración, llegar al estadio, estar en el banco… Era chico todavía y me faltaba en algunos aspectos. Poder haberlo vivido desde adentro fue especial, lo disfruté mucho», rememoró Panichelli. Sin embargo, el ansiado debut nunca llegó. El destino, caprichoso, le tenía preparado un camino distinto, lejos del Monumental, el estadio que hoy, bajo la presidencia de Di Carlo y la conducción técnica de Eduardo Coudet, sigue vibrando con sus más de 84.000 almas.
El presente de Panichelli es inobjetable. Sus 20 goles y 4 asistencias en 39 partidos en el fútbol francés lo catapultaron a la consideración de la Selección Argentina Mayor. Pero justo cuando se perfilaba para cumplir otro sueño, el de jugar un Mundial, una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha lo marginó de la cita en la previa a un amistoso frente a Mauritania en la Bombonera. Otra puerta que se cierra de golpe, otra espina que se suma a su joven pero intensa carrera. Hoy, en pleno proceso de rehabilitación, el recuerdo de aquel banco de suplentes en River vuelve con una mezcla de nostalgia y orgullo. Porque aunque no haya podido saltar a la cancha con la Banda Roja, su corazón late al ritmo del «Millonario, te llevo en el alma». Y eso, para un pibe formado en la casa, es un sentimiento que no se negocia.
La historia de Panichelli es la de tantos pibes que crecen soñando con el Monumental. Es un recordatorio de que el fútbol, a veces, es tan hermoso como cruel. Pero también es la confirmación de que el trabajo en las inferiores de River no solo forma jugadores, sino que forja un sentido de pertenencia que trasciende cualquier cantidad de minutos jugados. Joaquín no debutó, es cierto, pero su nombre ya está grabado en esa mística riverplatense que hermana a quienes, desde adentro o desde lejos, defienden estos colores con el alma. Su espina es, en el fondo, una declaración de amor.
Fuente: https://www.ole.com.ar/river-plate/river-panichelli-mundial-debut-seleccion_0_1ct1Hl6Ewm.html
