Se viene una revolución en el Monumental y no es para menos. La dirigencia de River Plate, encabezada por el presidente Di Carlo, tomó una decisión drástica que marcará un antes y un después en la era de Eduardo ‘Chacho’ Coudet. Según pudo confirmarse, el club prepara una purga masiva que alcanzaría a unos 15 jugadores del plantel profesional, en lo que representa una apuesta total y absoluta por la reestructuración del equipo para la exigente temporada 2026.
¿Por qué importa tanto esta noticia? Porque habla de un plan integral que viene gestándose desde la asunción de Coudet en 2025, cuando reemplazó a Marcelo Gallardo en su segundo ciclo. El ‘Chacho’ llegó con ideas frescas y la necesidad de imprimirle su propio sello a un equipo que venía de una transición compleja, tras los ciclos de Gallardo (2014-2022) y Martín Demichelis (2023-2024). Ahora, con el respaldo incondicional de la directiva, el entrenador tendrá la oportunidad de moldear el plantel a su imagen y semejanza, priorizando la competitividad para afrontar tres frentes de batalla: la Liga Profesional de Fútbol Argentino, la Copa Libertadores y la Copa Argentina.
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La magnitud de esta limpieza de plantel no tiene precedentes recientes en Núñez. Si bien todo mercado de pases trae movimientos, desprenderse de semejante cantidad de futbolistas requiere una planificación quirúrgica. La directiva, que asumió en 2025 con Di Carlo a la cabeza, está decidida a reducir la masa salarial y abrir espacio para que los valores juveniles, un orgullo histórico de la institución, terminen de consolidarse. En este punto, es imposible no recordar que River es el club más formador del fútbol argentino. La actual plantilla cuenta con joyas surgidas de la cantera como el defensor Tobías Palacio o los delanteros Agustín Ruberto e Ian Subiabre, quienes ya demostraron que están listos para dar el salto definitivo.
El contexto de esta reestructuración es clave para entender el proyecto. Durante la era Gallardo, el ‘Muñeco’ supo manejar planteles numerosos para competir en múltiples torneos, pero también se nutría constantemente de los juveniles que él mismo conocía al dedillo. En su segundo ciclo (2024-2025), el equipo no logró la consistencia esperada, y la llegada de Coudet marcó un punto de inflexión táctico y anímico. El ‘Chacho’ es un entrenador de una intensidad muy definida, que exige un ritmo de juego vertiginoso y un compromiso físico extremo. Para ello, necesita un grupo acotado, convencido y sin fisuras. Quince salidas implican que varios futbolistas no encajarían en ese perfil, o que se buscará potenciar a otros que sí lo hacen, liberando minutos de juego y responsabilidades.
Mirando el plantel actual, nombres como los de los defensores campeones del mundo Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel y Germán Pezzella, todos formados en River y retornados al club, son pilares inamovibles junto al capitán Franco Armani. En el mediocampo, la jerarquía de Juan Fernando Quintero y Maximiliano Meza se mantiene, mientras que la juventud de Kevin Castaño o Kendry Páez representa la apuesta a futuro. La delantera, con Sebastián Driussi y Facundo Colidio como referentes, seguramente mantendrá su columna vertebral. El interrogante pasa por aquellos jugadores que no lograron afianzarse o que no se adaptan al sistema: la purga apuntaría a liberar esos espacios para que los pibes del club, como Tomás Galván o Santiago Beltrán, tengan un camino más despejado hacia la Primera. Sería un error histórico no aprovechar una camada que pide pista a gritos.
Este movimiento también debe leerse en clave de gestión. Di Carlo y su comisión directiva demostraron desde el primer día que no vinieron a hacer tibiezas. En un fútbol argentino donde los recursos son limitados y la competencia es feroz, mantener un plantel inflado es un lujo que pocos pueden darse. La depuración permitirá una economía más ordenada y, sobre todo, un vestuario más sano. Con Coudet al mando, un técnico que no se casa con nadie y que exige al máximo, la sintonía entre dirigencia y cuerpo técnico parece total. Esta sintonía es fundamental para que la operación no se convierta en un cimbronazo, sino en un paso firme hacia adelante.
La hinchada millonaria, la más exigente del mundo, seguramente estará expectante. Ver partir a 15 jugadores de un plumazo puede generar cierta incertidumbre, pero también ilusión. Ilusión de ver un River más vertical, más intenso y, sobre todo, más protagonista. La historia del club está repleta de refundaciones exitosas que se basaron en la confianza ciega en sus inferiores. Si esta purga sirve para que Subiabre, Ruberto y compañía exploten definitivamente con la banda roja, habrá valido la pena cada salida. El Monumental, con sus más de 84.000 almas, está listo para alentar a los que quedan y a los que vienen. Porque en River, cuando se limpia, se limpia para volver a ganar.
Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMiqwFBVV95cUxPTXhJVG05VlR3WXZ5d0V0aU5YX2tHdlpHT3YxZlJWaE1mRnNreDdEWlgzRnVvT2UwNEJfRmR0eXI5OGdZNGF1MGVpenU1UklWQlJ2aF95UGNoeDBobUpkOG5NOURRaXhuMWh6TkJNeTVQM0lSQXA1TjlvNlhvUXBHYUFPRjMtRkRHSE0xVEl0ekhWYl9udjBDWjlZMzFKSTBpZElJRUFVaFU1eGc?oc=5
