El mercado de pases del fútbol argentino no espera a nadie y en River Plate el tiempo corre más rápido que las decisiones. Mientras el plantel principal ya se prepara para la reanudación de la competencia, hay un grupo de futbolistas que entrena bajo un cielo completamente distinto en el predio de Ezeiza.

La decisión de Eduardo ‘Chacho’ Coudet fue quirúrgica desde el primer día de la pretemporada. El lunes 22 de junio, una lista de nombres considerados prescindibles para el proyecto 2026 del Más Grande fue notificada de que no viajaría con el resto del grupo. La orden era clara: deben buscarse nuevos horizontes. Sin embargo, el operativo salida, que en los papeles parecía sencillo, se transformó en un verdadero dolor de cabeza para la dirigencia que encabeza Di Carlo. Hasta el momento, solo dos jugadores lograron resolver su situación mediante una rescisión de contrato: el defensor chileno Paulo Díaz y el mediocampista Maximiliano Meza. Por el resto, no hay absolutamente nada.

La lista de ‘borrados’ es extensa y está llena de apellidos de peso, campeones del mundo y joyas de las inferiores del club. Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Maximiliano Salas, Giuliano Galoppo e Ian Subiabre fueron los primeros en presentarse a trabajar por fuera del plantel principal. Con el correr de los días, y a medida que las selecciones quedaban eliminadas del Mundial, se fueron sumando otros nombres. Matías Viña y Alex Woiski se incorporaron recientemente, mientras que en las próximas horas se espera el regreso de Matías Galarza Fonda y Kevin Castaño, quienes gozan de unos últimos días de vacaciones antes de sumarse a la rutina de los marginados.

La situación genera una mezcla de asombro y preocupación puertas adentro del Monumental. No es para menos. Hablamos de jugadores como Pezzella y Montiel (aunque este último no es mencionado en la fuente original como borrado, su contexto es similar al de otros campeones del mundo que retornaron), figuras que supieron levantar la Copa del Mundo con la Selección Argentina y que regresaron al club para una segunda etapa que, por ahora, no está a la altura de las expectativas. En el caso de Ian Subiabre, una de las grandes promesas del semillero millonario, la decisión de apartarlo golpea de lleno en el orgullo de una institución que históricamente se caracterizó por potenciar a sus juveniles. La política de inferiores de River, la más formadora del fútbol argentino, se encuentra en una encrucijada cuando una de sus máximas joyas no entra en consideración del entrenador.

En las oficinas del estadio Monumental esperan por ofertas concretas, pero el teléfono no suena con la urgencia deseada. ¿Por qué se le complica tanto a River vender a estos jugadores? El contexto del mercado actual no ayuda. Los salarios de varios de los futbolistas involucrados son altos para la realidad de la mayoría de los clubes del fútbol argentino, y una transferencia al exterior en esta ventana, con los principales mercados europeos en plena pausa post-Mundial, se vuelve una misión titánica. La rescisión de contrato, como ocurrió con Díaz y Meza, aparece como la vía más rápida, pero no es una solución que el club quiera repetir sistemáticamente, ya que implica resignar patrimonio sin retorno económico.

Mientras tanto, el Chacho Coudet sigue adelante con su plan. El DT, que asumió en 2025 para reemplazar el segundo ciclo de Marcelo Gallardo, tiene el respaldo total de la dirigencia para armar un plantel a su medida. Su idea de juego, intensa y vertical, no contempla a este grupo de futbolistas, y la decisión de apartarlos, aunque drástica, demuestra una convicción absoluta. El resto del plantel, con Franco Armani como capitán y referentes como Juan Fernando Quintero o Sebastián Driussi, ya trabaja bajo sus órdenes con la mente puesta en la Liga Profesional y la Copa Libertadores, los dos grandes objetivos del semestre.

Fuente: https://lapaginamillonaria.com/mercado-de-pases/solo-se-fueron-paulo-diaz-y-maxi-meza-por-que-a-river-se-le-complica-vender-a-los-borrados-por-coudet