La conquista del Torneo Apertura ya es historia y la mente del Millonario está puesta de lleno en el sueño continental. Con la estrella local en el pecho, el equipo de Eduardo Coudet afronta el cierre del primer semestre con un objetivo claro y concreto en el plano internacional: sellar su clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana sin escalas ni repechajes. La oportunidad es inmejorable y se jugará ante su gente.
El contexto no puede ser más favorable para La Banda. River recibirá a Blooming en el Estadio Monumental por la última fecha del Grupo H, un encuentro que asoma como el trámite necesario para asegurar la cima de la zona. El conjunto boliviano ya está eliminado y llega a Núñez sin chances de pelear por nada, mientras que el Millonario depende de sí mismo para evitar el cruce con los terceros de la Copa Libertadores y avanzar directamente a la ronda de los 16 mejores.
La ecuación que maneja el cuerpo técnico es simple y no admite demasiadas vueltas: ganando, River se vuelve inalcanzable. Con un triunfo, el equipo de Coudet alcanzaría los 14 puntos, una cifra que el Carabobo venezolano, su único escolta con 9 unidades, no podrá igualar ni siquiera ganando su partido en Brasil ante Bragantino. Pero la tranquilidad no termina ahí, porque incluso empatando, el Millonario se asegurará el primer puesto gracias al criterio de desempate.
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Acá es donde entra en juego la importancia del mano a mano. En caso de igualdad de puntos, el reglamento de la CONMEBOL Sudamericana prioriza los enfrentamientos directos entre los equipos igualados, y en ese rubro River barrió a Carabobo. El equipo de Núñez venció tanto en la ida en Venezuela como en la vuelta en el Monumental, por lo que un hipotético empate en la tabla general le seguiría dando la ventaja al Más Grande. Con apenas un punto ante Blooming, el pase directo a octavos estará sellado.
Es imposible analizar este presente sin poner en valor la solidez defensiva que mostró el equipo a lo largo de la fase de grupos. Con Franco Armani como capitán y estandarte, secundado por una zaga de jerarquía internacional como la que componen Germán Pezzella, Lucas Martínez Quarta y Paulo Díaz, River construyó su liderazgo desde el orden. A eso se le suma la creatividad de Juan Fernando Quintero y la dinámica de Aníbal Moreno en el medio, alimentando a una delantera donde Sebastián Driussi y Facundo Colidio se entendieron de memoria. Es un equipo que sabe a lo que juega y que no especula, fiel al estilo intenso que pregona el Chacho Coudet desde su llegada al club en 2025.
La Copa Sudamericana es una obsesión para esta institución, que siempre se fija las metas más altas. Aunque la Libertadores es el torneo fetiche por excelencia, este plantel entiende que levantar el trofeo continental en 2026 sería una caricia al alma para un grupo que ya demostró carácter al consagrarse en el plano local. No hay margen para la relajación. El Monumental será una caldera y la hinchada, que agotará las localidades como en cada ocasión, empujará al equipo hacia el objetivo. La historia de River está escrita sobre la base de no regalar nada, y este partido no será la excepción.
El Millonario tiene la chance de cerrar la primera mitad del año con otra alegría y encarar el segundo semestre con la ilusión intacta en dos frentes. Ganar, gustar y golear es la premisa para una noche que debe ser de celebración. Porque cuando River juega en su casa, la mística aparece sola.
Fuente: https://lapaginamillonaria.com/copa-sudamericana/cuando-y-a-que-hora-es-el-proximo-partido-de-river-vs-blooming-por-la-copa-sudamericana-2026
