En tierras venezolanas, River Plate encontró el clic que tanto buscaba. Un triunfo contundente, con juego colectivo y la jerarquía de siempre, que ilusiona a todo el mundo millonario de cara al inicio del Torneo Apertura.

No fue un partido más. La victoria de River en Venezuela no solo significó tres puntos en la fase de grupos de la Copa Libertadores, sino que representó un punto de inflexión en el armado del equipo. Después de un arranque de año con altibajos en la pretemporada y algunos resultados irregulares en los amistosos, el equipo mostró una cara completamente distinta. Hubo cohesión, intensidad y, sobre todo, una idea de juego clara. Eso, en el fútbol argentino, es moneda corriente para los grandes, pero cuando se pierde, el hincha lo siente en el alma. Por eso, este triunfo en tierra ajena tiene un sabor especial.

El encuentro se disputó en un estadio con clima hostil, con una cancha que no estaba en las mejores condiciones y ante un rival que, si bien no es un cuco del continente, siempre complica en su casa. Sin embargo, River no especuló. Desde el primer minuto, presionó alto, recuperó rápido y generó situaciones de gol. El delantero estrella, que venía siendo criticado por su falta de eficacia, abrió el marcador con un gol de oportunista, de esos que marcan la diferencia. La máxima figura del mediocampo, por su parte, manejó los tiempos del partido con la jerarquía de siempre, distribuyendo juego y cortando cada intento de contraataque del local.

El dato estadístico que más llama la atención es la cantidad de pases completados en campo rival: más de 400, una cifra que no se veía desde la era de Marcelo Gallardo. Esto habla de una posesión inteligente, no por acumular, sino para lastimar. Además, River remató 15 veces al arco, con 8 tiros al arco, una efectividad que el equipo no había mostrado en los últimos cinco partidos oficiales. La defensa, otra vez sólida, solo permitió dos remates al arco rival en todo el partido, demostrando que el sistema táctico está funcionando.

Para entender este clic, hay que mirar hacia atrás. En la temporada pasada, River sufrió para encontrar un funcionamiento colectivo. Los resultados en la Liga Profesional fueron irregulares, y la eliminación temprana en la Copa de la Liga generó dudas. Pero este triunfo en Venezuela es comparable, salvando las distancias, a aquella victoria en el Monumental ante Boca en el 2022, que terminó de consolidar el ciclo de Martín Demichelis. En aquel entonces, el equipo también venía de una racha dubitativa y un partido bisagra lo encaminó. Hoy, con la mirada puesta en el Apertura, este triunfo funciona como un punto de partida.

Las implicancias a futuro son claras: River llega con confianza al debut en el torneo local. El técnico, que había sido cuestionado por algunas decisiones tácticas, encontró un once titular que responde. Los cambios en el mediocampo, con la inclusión de un volante de recuperación y otro de creación, le dieron equilibrio al equipo. Y en ataque, la dupla de delanteros empieza a entenderse de memoria. Si River mantiene este nivel, no solo será candidato en el Apertura, sino que también peleará la Copa Libertadores con seriedad.

En el cierre, vale una micro-opinión editorial: este River tiene todo para ser protagonista. El clic en Venezuela no es casualidad, es el resultado de un trabajo silencioso que empieza a dar frutos. El hincha, que siempre es exigente, tiene motivos para ilusionarse. Pero ojo, que esto recién empieza. El fútbol argentino es impiadoso, y un mal resultado puede borrar todo lo bueno. Por ahora, disfrutemos este triunfo, que huele a resurgimiento.

Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMijgFBVV95cUxOMnVsNF9WMlZqWDE3ODZmNUwzdEhVNF9WVE9NYnVETks2UFVKRnNSRVF5N2xHY0V6SzNhWEdZb1pfRWpuR0ZSU1VRZTJfVlJmTk9MdlhwTVkwZ2lEanB6SE1xUGg1cEtxYkREem9DMEp5R2xscjcwQTAyMXR2T1VVQ2Z2d2c0Q3Z2Tmp0UXNB0gGTAUFVX3lxTFBrQ3ViZG1LYzUwS2Z5X2ozdmtxbERhOXJWR3V4WEc4d3NsVmxtcGd6bnlYbjdOQ2owV1dyNVBMOWVtenZzM05nbC13djNyT2I3NUtmN1NrSVhiWWxneU5BOUtCeGZhZUlCZDFaNlVBWTZKcjNkM3Rud1Brd25NOHlkMTFzMTluQnk4b1pEMWFGREl6TQ?oc=5