Se viene una revolución en el Monumental. Stefano Di Carlo, presidente de River Plate, soltó una bomba este lunes que sacude el mundo millonario: «Hemos decidido conjuntamente que van a salir en torno a 15 jugadores». La frase, cargada de una crudeza inusual para un dirigente, marca la cancha de lo que será un mercado de pases histórico para el club de Núñez. Eduardo ‘Chacho’ Coudet, en su primer año completo al frente del equipo, pretende alinear el plantel a sus gustos y necesidades, y la directiva le dio la llave para hacerlo sin anestesia.
La decisión, lejos de ser un capricho, responde a una cirugía mayor planificada. «Tenemos que sacar a quince y con ese presupuesto concentrarlo en cinco o siete jugadores», detalló Di Carlo, dejando en claro que la premisa es calidad por sobre cantidad. El mandatario fue tajante al explicar la estrategia financiera y deportiva: «Hay que intervenir con mucha agresividad». Esta no es la primera vez que River realiza una limpieza profunda de plantel, pero sí es la primera en la era Di Carlo-Coudet, y el tono de las declaraciones presidenciales anticipa que no habrá lugar para las medias tintas. Se busca un equipo más corto, más competitivo y, sobre todo, más funcional a la idea de un técnico que asumió en 2025 con el desafío de suceder nada menos que a Marcelo Gallardo en su segundo ciclo.
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Di Carlo no se guardó nada y clarificó los distintos escenarios que manejará el club junto a su nuevo director deportivo, Longoria, quien tendrá su bautismo de fuego en este mercado. «En algunos venderemos de la mejor manera y en otros venderemos peor de lo que compramos, asumiendo la pérdida, pero cortaremos una situación que no es sostenible. En otros casos directamente podemos darles el pase en su poder y propiciar sus salidas», explicó. Esta sinceridad brutal habla de un diagnóstico claro: hay contratos y situaciones que se han vuelto una mochila pesada para la institución, y se prefiere absorber un costo económico antes que arrastrar un problema deportivo y anímico que afecte al grupo. Es una muestra de gestión moderna, que prioriza la salud del plantel por sobre el orgullo de una inversión pasada.
De la quincena de nombres que mencionó el presidente, hay al menos doce que ya tendrían la puerta de salida abierta de par en par. Entre ellos aparecen Paulo Díaz, Kevin Castaño y Giuliano Galoppo, tres futbolistas que, por distintos motivos, ya cumplieron un ciclo en el club. El defensor chileno, de gran paso pero rendimiento irregular en el último tiempo; el mediocampista colombiano que nunca terminó de asentarse; y el volante que llegó con expectativas pero no logró ganarse un lugar de relevancia, son los casos más resonantes. A ellos se suman juveniles como Ulises Giménez y Santiago Lencina, que apuntan a salir en busca de los minutos que en River, con la exigencia de pelear en tres frentes, no pueden tener asegurados. Esta política de facilitar las salidas de los pibes para que se fogueen es un clásico de la casa, una marca registrada del club más formador del fútbol argentino, que siempre entendió que el desarrollo del jugador es tan importante como el resultado inmediato.
Hablar de un recorte tan profundo en River inevitablemente trae a la memoria la política de inferiores que es orgullo institucional. El Millonario es el club que vio nacer a campeones del mundo como Gonzalo Montiel y Germán Pezzella, ambos hoy nuevamente en el plantel, o a joyas de la talla de Enzo Fernández y Julián Álvarez. La reestructuración que propone Coudet no va en contra de esa filosofía, sino que la complementa. Al liberar espacio en el vestuario y en la consideración del técnico, se abre una autopista para que los Agustín Ruberto, Ian Subiabre o Tomás Galván, todos formados en la cantera riverplatense, tengan un rol más protagónico. La idea no es vaciar para traer de afuera indiscriminadamente, sino limpiar para que los refuerzos que lleguen, entre cinco y siete, sean realmente diferenciales y potencien a los talentos que ya están en casa.
El desafío para Longoria y Coudet es monumental. No solo deben acertar con las salidas, algo que parece estar bastante encaminado según las palabras del presidente, sino que la verdadera prueba de fuego será la elección de los refuerzos. Con un presupuesto que se concentrará en pocos nombres, el margen de error es mínimo. Cada incorporación deberá ser un aporte de jerarquía inmediata para un equipo que, bajo la conducción del ‘Chacho’, aspira a recuperar el protagonismo absoluto en la Liga Profesional 2026 y a dar pelea en una Copa Libertadores que se le viene negando desde aquella gesta épica en Madrid. La vara está altísima, y la hinchada, la más exigente del mundo, no perdonará un paso en falso. La agresividad de la que habla Di Carlo no es solo una estrategia de mercado, es una declaración de principios: River va a ir con todo a recuperar su lugar.
Este movimiento sísmico en el mercado de pases marca un antes y un después en la gestión Di Carlo. Es la primera gran decisión de su mandato que impacta de lleno en la configuración del plantel profesional, y lo hace con una determinación que no admite grises. Apostar por una depuración tan radical es un riesgo calculado que demuestra una convicción absoluta en el proyecto de Coudet. Ahora, la pelota pasa al campo de las negociaciones. Se vienen semanas de muchísimo movimiento en las oficinas del Monumental, con teléfonos que no dejarán de sonar. La afición millonaria, mientras tanto, toma nota y se ilusiona: si las salidas son la promesa de un River más equilibrado, los nombres que lleguen serán la confirmación de que este mercado agresivo valió la pena. El tiempo, como siempre, será el juez.
Fuente: https://lapaginamillonaria.com/mercado-de-pases/di-carlo-lo-anticipo-uno-por-uno-los-15-jugadores-que-se-irian-de-river-en-el-mercado-de-pases
