“¿A qué jugamos?” La pregunta que retumbó en Núñez no salió de un hincha anónimo en la tribuna, sino de la voz de uno de los presidentes más exitosos de la historia de River Plate. Rodolfo D’Onofrio, el hombre que comandó el barco millonario durante ocho años y que levantó la Copa Libertadores 2018 en Madrid, soltó la frase que condensa la angustia de todo un pueblo futbolero. No es una crítica más. Es la señal de que adentro del club también se encienden las alarmas.
El contexto no puede ser más complejo. River viene de una seguidilla de resultados irregulares en la Liga Profesional, con un juego que no termina de convencer ni a los más optimistas. El equipo de Martín Demichelis, que arrancó el año con la ilusión de pelear todo, hoy deambula entre la intrascendencia y la preocupación. Las lesiones, la falta de ideas en el mediocampo y una defensa que ya no es la muralla de antes son los síntomas de un mal que parece más profundo. Pero la pregunta de D’Onofrio apunta al centro del problema: ¿cuál es la identidad de este River?
Para entender la dimensión de la frase, hay que mirar el espejo retrovisor. En la era de Marcelo Gallardo, River era un equipo con una personalidad inconfundible: presión alta, juego asociado, laterales proyectados y una voracidad ofensiva que hipnotizaba. Ese ADN, forjado a lo largo de ocho años y medio, le dio al club siete títulos y un lugar en el podio de los grandes de América. Pero desde que el Muñeco se fue, el equipo intentó reconstruirse sin un plan claro. Demichelis, un técnico con pergaminos como jugador pero con poca experiencia en el banco, trató de imponer su sello, pero los resultados y las formas no acompañan.
Los números de la temporada son fríos y contundentes. En los últimos 15 partidos oficiales, River apenas sumó 7 victorias, 4 empates y 4 derrotas. Un rendimiento del 55% de los puntos, muy lejos del 70% que exige un club de esta magnitud. Pero lo más preocupante no son los números, sino las sensaciones. El equipo no genera situaciones claras de gol, sufre en las transiciones defensivas y carece de un patrón de juego reconocible. En los clásicos, esa falta de identidad se paga caro: River no le gana a Boca desde hace más de un año, y los antecedentes recientes contra Independiente, Racing o San Lorenzo tampoco son para festejar.
La pregunta de D’Onofrio, entonces, no es caprichosa. Es la misma que se hacen los hinchas en la popular, los socios en la platea y los periodistas en la conferencia. ¿A qué juega River? ¿A ser un equipo que espera atrás y sale de contra? ¿A dominar la posesión sin profundidad? ¿A apostar por la juventud o a refugiarse en la experiencia de los veteranos? La indefinición táctica se refleja en la cancha: un equipo que no sabe si presionar arriba o replegarse, que alterna minutos de buen fútbol con lagunas inexplicables, que depende del talento individual de jugadores como Nacho Fernández o Miguel Borja para sacar un resultado.
En la historia de River, los momentos de crisis siempre encontraron una respuesta desde adentro. En 2011, tras el descenso, la dirigencia encabezada por Daniel Passarella y luego por D’Onofrio mismo reconstruyó el club desde los cimientos. En 2014, la llegada de Gallardo marcó un antes y un después. Pero hoy, el panorama es distinto. No hay un salvador en el horizonte ni una solución mágica. La dirigencia actual, encabezada por Jorge Brito, debe tomar decisiones difíciles: respaldar al técnico, darle tiempo, o buscar un cambio de rumbo antes de que la grieta se agrande.
La frase de D’Onofrio, más que una crítica, es un llamado de atención. Un ex presidente que conoce los resortes del club sabe que las preguntas incómodas son las que mueven los cambios. River no está en un pozo, pero tampoco en el lugar que le corresponde. La grandeza del club exige respuestas. Y la primera respuesta, la más urgente, es definir a qué quiere jugar este equipo. Porque sin identidad, no hay rumbo. Y sin rumbo, hasta el barco más grande puede naufragar.
Fuente: https://news.google.com/rss/articles/CBMixgFBVV95cUxQU0xPejl5OTBqa0U3YXFSQmVaMWdZRUdKWVBjaWh0cW0ybGVZcGZuaXduWTdZdUdvU2NJcjJfVV94MjZyN3BwY2p3QXVDUFFmaE9hRDI2MW9nTjFfQnFMNUNMSXNPeFJEVHJLRl9pWlRqU3Q4aXhtckxLSk1zNW1nZzRpUGY0TWlybWNOYWo1LUpydDRJV1RrX2JwYjVYejhYVm1yekcyQWZvUTkyVUlLb2xZTTh2QWJZbEZlQ3JJdVQ1VGlYWVHSAcsBQVVfeXFMTkNEamVGUmVkbDhtRUNBdjVSa0lPb3VYd2VhNnQ0NmFlV2lQMnN4ZV9RT0ptN2JUTEhoOXo4NHRyT0dNUzkwWmZJYmU2U2NuZ2VWRW9DYk1zbG9ZSUxpVEpVQU1QZTFQMVdLcTJId085WUJGUUtfc1hLaGVRY1lSWUozMi1JQy05NjNrSFlGalc4RUxadVZicllRajRZU0diMlkycVFrYWFCTEpsNTU5U2VCb2paUXhrTUgweXo3QmpsdV9qUTYyaGpQZGs?oc=5
